03/08/2020
Quiero compartir con ustedes un emprendimiento familiar, pequeño pero con mucho significado.
Esta tradición nace de mi abuela, Morayma Cruz Dongo y su gran familia. Sin duda una mujer luchadora, ejemplar, noble y dispuesta siempre a ayudar a los demás.
Ella aprendió de su madre y junto a sus hermanas, iniciaron una panadería que era muy tradicional en su lugar natal, Ocoña.
Años más tarde, demostró ser una madre que supo afrontar las adversidades junto a sus hijos. La responsabilidad que le tocó al quedar viuda fue muy grande, sin embargo nunca fue un obstáculo para ella.
Es así como la tradición continúa de generación en generación, manteniendo siempre las enseñanzas. Mujeres luchadoras, independientes y emprendedoras.
Hoy, sé que ella estaría orgullosa de que sus tradiciones estén en un proyecto organizado, el cual tiene como finalidad llevar a los hogares parte de las costumbres camanejas y ocoñejas.