18/05/2026
EL ÚLTIMO CIRCO
(Sucedió en Juxtlahuaca)
El alta voz, anunciaba la función del circo de los hermanos Vázquez, que se había establecido en la cancha de fut bol, del colegio “Teresita Martí”, la función comenzaría a las seis de la tarde, del domingo, todos los niños y niñas queríamos entrar a la función, solo costaba la entrada, 20 centavos, el circo de los hermanos Vázquez, comenzaba su función con la actuación del payaso “Cara Sucia”, continuaba con la participación de las hermanas, Yadira y Juliana, la primera mas chica, era una excelente contorsionista, la cual atrapa con la boca, un cigarro por su espalda, y la segunda era la mujer, de que, el mago le tiraba las espadas en contorno de su cuerpo, después de este temerario acto, continuaba la función con los trapecistas, donde Juliana y su hermano Julián, saltaban de un trapecio al otro, y al final realizaban un salto mortal, con rodada doble al frente de Juliana y recibiéndola con sus brazos su hermano, en el extremo con las piernas sostenidas en el trapecio, así terminaba el acto valiente, por los aires del circo, continuaba el hombre en llamas, que con sus dos antorchas, les apagaba el fuego con su boca y lanzaba llamaradas, por las alturas con su aliento, por último se anunciaba la participación de la estrella, en la función y del circo, “Yuma”, el León “Yuma”, el rey de la selva, los ojos de los chiquillos se abrían a todo lo que les daban, pues el domador aparecía por el telón, con sus botas negras, su traje de domador y en su mano el látigo negro, con que le daba indicaciones a “Yuma”, la jaula donde estaba “Yuma” se acercaba a tres cuartos de la pista, cuando se abría el domador decía, “Yuma” sal… y el León, dando un rugido salía, y marchando en círculo, terminaba saltando a la base de madera que estaba en el centro de la pista, todo el publico enmudecía, silencio, nada, ningún ruido interrumpía, el acto del domador y de “Yuma”, el domador hacia una referencia al público, pidiendo que aplaudirán, cuál era el escaparate de la gente, al termino del aplauso, el domador decía: “Yuma”, saludo al publico… Y “Yuma” contestaba con un rugido, al mismo tiempo que su mano derecha levantaba, a modo de un zarpazo, y continuaba sentado en el cubo de madera. Así el domador, arrancaba el aplauso del público, después daba dos latigazos al aire, y el noble “Yuma” saltaba de su cubículo, y se adentraba en su jaula, terminando así la función del circo de los hermanos Vásquez. Los circos desaparecieron, en México, y nuestros jóvenes ya no los conocen, en memoria de las personas que de niños, en Juxtlahuaca, nos arrancaron sonrisas de felicidad.