19/08/2026
¿Qué es realmente la Toltecayotl?
Cuando hablamos de la Filosofía Tolteca, nos referimos, en realidad, a una manera particular de comprender la existencia.
Muchas veces se entiende la Toltecayotl como una tradición antigua relacionada con zonas arqueológicas, ceremonias, “dioses”, calendarios o prácticas como la danza y el temazcal. Sin embargo, todo ello forma parte de un universo mucho más amplio. Por lo tanto, no podemos quedarnos solamente con el conocimiento exterior, pues esto nos impediría comprender algo fundamental: la Toltecayotl también puede entenderse como una propuesta de formación humana.
Así es. La Filosofía Tolteca nos hace una propuesta relacionada con la manera en que podemos formarnos como verdaderos seres humanos. De esta manera, conocer sus principios y estructuras puede convertirse en una herramienta que dé luz a nuestro tiempo.
La palabra Toltecayotl proviene de toltecatl, “artista”, y del sufijo -yotl, relacionado con la expresión de una condición, cualidad o manera de ser. Entonces podemos aproximarnos a este concepto entendiéndolo como “aquello que pertenece al Tolteca, al artista”, y también como una manera de vivir y realizar aquello que significa ser Tolteca.
Entonces, ¿qué se entiende por formar al ser humano?
En nuestro paso por la Tierra nacemos, crecemos y atravesamos innumerables experiencias, pero estar vivos no garantiza que aprendamos a vivir. Para llegar a ser verdaderos seres humanos necesitamos formación: aprender a mirar, a decidir, a relacionarnos, a comprender nuestras emociones, a enfrentar las pérdidas, a reconocer los límites y a encontrar un sentido a la existencia.
Por esto, la Toltecayotl puede entenderse como un camino de formación.
Hacer el intento de convertirse en un Tolteca no significa solamente adquirir conocimientos ancestrales relacionados con lo que hicieron o dejaron nuestros antepasados, sino preguntarnos qué podemos aprender de aquella antigua manera de vivir.
Uno de los símbolos más profundos de la formación Tolteca aparece en la expresión “apropiarse de un rostro y forjar un corazón”. Tener un rostro está ligado a construir una identidad, una manera propia de estar en el mundo; el corazón, por su parte, representa la manera en que respondemos ante el mundo y cómo establecemos nuestras relaciones.
El conocimiento Tolteca, entonces, no tendría como finalidad acumular información, sino “transformar a quien conoce”.
En este sentido, las prácticas de nuestras sagradas tradiciones, como la danza, el ayuno, la contemplación y el temazcal, dejan de ser solamente actividades para honrar lo antiguo y se convierten en espacios para detenernos, experimentar, observarnos y preguntarnos quiénes somos y cómo estamos viviendo.
Cuando la experiencia acompaña a la reflexión, la introspección y el autoconocimiento, las ceremonias y los rituales dejan de ser solamente una práctica y se convierten en una experiencia que nos forma.
Quizá por esta razón, acercarnos a la Toltecayotl no debería comenzar preguntándonos:
¿Qué hicieron los antiguos Toltecas?
También deberíamos atrevernos a preguntar:
¿Qué puede enseñarnos hoy la Toltecayotl acerca de cómo ser humanos?
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Para responder a estas y otras preguntas, estaré escribiendo semanalmente y compartiendo reflexiones que nos permitan construir y fundamentar un pensamiento Tolteca.
La intención es delimitar cuál es el concepto de Ser Humano que propone la Toltecayotl y, a partir de ello, explorar de qué manera, en nuestro tiempo, podemos aproximarnos a esta forma de vivir.
Este será el inicio de un camino para volver a mirar la Toltecayotl no solamente como un conocimiento del pasado, sino como una propuesta viva que puede ayudarnos a comprender, formar y transformar al ser humano de nuestro tiempo.
Recibe un abrazo de tu hermano Tlahuilcoatl.