03/02/2026
Los tamales y el 2 de febrero
Historia, tradición y continuidad del maíz en la mesa mexicana
Por: Dhc Lo**ta Vargas Martínez – Malinalticitl
La República Mexicana posee una de las tradiciones gastronómicas más ricas, diversas y profundamente arraigadas del mundo. Esta cocina viva ha sido preservada a lo largo del tiempo gracias a los usos y costumbres comunitarios, y de manera muy especial por la labor de las cocineras y cocineros tradicionales, guardianes de una herencia ancestral que ha sabido integrar, con ingenio y creatividad, los aportes traídos por los pueblos hispanos, dotándolos de un sello propio e inconfundible.
Dentro de esta vasta riqueza culinaria, los tamales ocupan un lugar de especial relevancia.
El tamal en el Anáhuac antiguo
En el antiguo Anáhuac, el tamal fue considerado un alimento ritual y festivo, destinado a ofrendar, honrar, agradecer y celebrar. Su importancia se explica por la centralidad del maíz, base de la alimentación mesoamericana y alimento sagrado por excelencia. De acuerdo con la cosmovisión ancestral, los seres humanos estamos hechos de maíz; nuestra carne y nuestra vida proceden de ese grano primordial. Por ello, los productos elaborados a partir de maíz eran indispensables en las festividades religiosas y comunitarias.
El tamalli, nombre náhuatl de este alimento, formaba parte esencial de las ofrendas. Existía una gran diversidad de tamales: distintos tamaños, sabores, rellenos, texturas y presentaciones, muchos de ellos muy diferentes a los que hoy conocemos. Su variedad respondía a la región, a la ocasión ritual y a los ingredientes disponibles en cada entorno.
Testimonios coloniales y continuidad cultural
Es interesante señalar que los frailes españoles no denominaron “tamales” a este alimento; en sus crónicas lo llamaron “panes”, refiriéndose a la masa de maíz mezclada con otros ingredientes y rellena con diversos guisados. Esta denominación refleja el intento de interpretar un alimento mesoamericano desde categorías europeas, sin que ello lograra borrar su profundo significado cultural.
El consumo ritual de tamales se vinculaba, entre otros momentos, al inicio del año y al comienzo del ciclo de secas. En estas fechas se honraba a Tláloc, Chalchiuhtlicue y los Tlaloque, deidades asociadas al agua y la fertilidad, a quienes se pedía la lluvia como licor fecundante de la tierra, la buena cosecha y el sustento abundante. En ese contexto, la elaboración de tamales no era solo un acto culinario, sino un gesto simbólico de gratitud y petición.
Del rito ancestral a la tradición actual
Aunque hoy se asocie la costumbre de comer y compartir tamales el 2 de febrero con la festividad cristiana de la Candelaria, es importante reconocer que esta práctica es anterior a la colonización. La fecha actual conserva, resignificada, una tradición mucho más antigua: la celebración del maíz, del alimento compartido y del ciclo agrícola.
Disfrutar de tamales en esta fecha es, consciente o no, participar de una larga continuidad cultural que une pasado y presente en torno a la mesa.
Celebremos, pues, este platillo emblemático.
Celebremos el maíz.
Celebremos unos deliciosos tamales.
Con Amor Inphinito,
Malinalticitl