23/09/2026
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¿Por qué casi todo el esfuerzo recae sobre la persona autista?
Se le pide que soporte el ruido, tolere los cambios, comprenda indicaciones poco claras, descifre normas sociales implícitas, controle sus movimientos, regule sus emociones, comunique sus necesidades de la manera esperada y se adapte al ritmo de los demás.
Y cuando ya no puede sostener tanto peso, se habla de rigidez, falta de habilidades, mala conducta o poca disposición.
Pero también habría que preguntarse:
¿Son razonables las demandas?
¿Se ha explicado con claridad qué va a ocurrir?
¿Se están respetando sus tiempos?
¿Dispone de apoyos adecuados?
¿El entorno está cuidando sus necesidades sensoriales?
¿Se le permite descansar antes de llegar al límite?
Aprender habilidades puede abrir posibilidades y favorecer la autonomía. Pero acompañar también implica revisar todo aquello que rodea a la persona: el ambiente, las expectativas, los tiempos, la comunicación y los apoyos.
No todo tiene que entrenarse en la persona autista. Algunas cosas necesitan cambiar a su alrededor.
Porque una convivencia justa reparte el esfuerzo:
la persona autista da pasos
y el entorno también.
Este enfoque, con muchas más claves para comprender el autismo y acompañar respetando las necesidades de cada persona, está recogido en mi libro AUTISMO: Comprender y acompañar para una vida plena.
Si quieres más información, escribe COMPI en comentarios. 🌱
Anabel Cornago – el sonido de la hierba al crecer