09/07/2010
Aunque sus origenes se remonten a Pompeya o a Nápoles, para nosotros, la pizza es argentina !A través de la historia, este plato ha sufrido muchas transformaciones. Primero, con la llegada del “pomo de oro” (pomodoro), es decir el tomate de América, después de la llegada de Cristóbal Colón. La primera noticia de una “pomarola”, es decir, salsa de tomate como condimento de la pizza, es según algunos, de 1733. Después apareció la “mozzarella”, un queso tierno realizado en un principio exclusivamente con leche de búfala y hoy mayormente de leche de vaca.Las diferencias entre las pizzas radican no sólo en los preparados que se le colocan encima sino fundamentalmente en la masa. Hacer la masa de la pizza es toda una ciencia. Es sólo harina, agua, levadura y sal, pero si las proporciones no son exactas, si el amasado no es correcto, sale dura, seca o cruda. Y la masa, dicen los pizzeros, es el principal secreto de la pizza. En Argentina existen tres tipos de masa: «a la piedra» (fina y crocante), «de molde» (muy leudada, de hasta 2 cm de altura) y la «media masa» (entre las dos anteriores).Las variedades preferidas de los argentinos son la de jamón y morrones (mozzarela, tomate, jamón cocido, aceituna y morrones y rociada con aceite de oliva), aunque la más difundida es la de muzzarela (salsa de tomate y muzarela, aceitunas verdes y un adobo constituido por orégano, pimentón, pimienta), Otras son la fugazzeta (muzzarella y cebolla), la fugazza ( cebolla sola o cebolla y salsa de tomate), de anchoas (anchoas y salsas de tomates) y las más sofisticadas : rúcula, queso y champignones; mozzarela y ananá; espinaca y salsa blanca; palmitos y muzarela , etc, etc…