31/10/2025
El 30 de octubre, en la tradición del Día de Mu***os en México, se enciende una veladora, se coloca un vaso de agua y se ofrece un pan blanco en el altar, dedicado con ternura y respeto a aquellas almas que se fueron de forma inesperada, sin un último aliento de despedida o sin haber podido compartir su última comida.
La luz de la veladora no solo ilumina su camino de regreso, sino que les brinda un refugio, una señal de que aquí, en el recuerdo de los vivos, siempre habrá un lugar para ellos. El vaso de agua, sencillo pero cargado de significado, representa el alivio, como si se pudiera calmar la sed de una travesía larga y solitaria. El pan blanco, tan humilde y sin adornos, es ese alimento simbólico que llena, desde el corazón, el vacío de quienes partieron sin despedirse, sin compañía, sin su último bocado.
Este gesto, aunque pequeño, es profundo en su intención: mostrarles que no están solos, que alguien enciende una luz por ellos, que alguien les ofrece sustento y descanso. Es una promesa silenciosa de que, aunque partieron de repente, sus almas serán siempre recordadas con amor y con esa empatía que atraviesa generaciones.
🖊Myriam Alvízar de Vive el Folklore