28/03/2026
Hace 11 años empecé una relación con un hombre al que ya conocía por medio de amigos y familiares. Parecía alguien de mucha confianza: mi hermano había sido su compañero en el kínder y en la primaria, y mi hermana mayor era amiga de su hermana desde niñas. Además, mi hermana se casó con su primo, así que prácticamente él ya era como de la familia.
A lo largo de los años me lo cruzaba en la casa de mi hermana y siempre me pareció un muchacho bonito. Su hermana siempre me repetía que él era un muy buen chico, pero que lamentablemente no tenía suerte con las mujeres que elegía. Como yo venía de tener muy malas experiencias en el amor y acababa de terminar una relación tóxica, me animé a hablarle. Él me contestó y empezamos a salir y a frecuentarnos junto con nuestras amistades.
Ahí fue cuando todo cambió. Su hermana, la misma que siempre me había hablado maravillas de él, comenzó a hostigarme en cuanto formalizamos la relación. Empezó a hablar mal de mí con su familia, a hacer comentarios negativos sobre mi persona y a difamarme, tachándome de traidora por haber empezado a salir con su hermano sin "avisarle" primero.
Toda su familia es Testigo de Jehová y, a partir de ese momento, siempre me hicieron groserías y desprecios. Nunca me aceptaron. La situación escaló a tal grado que su hermana y su padre llegaron a golpearme. Existen denuncias de por medio a lo largo de estos 11 años por la violencia que ejerció su familia contra mí.
Tuve dos hijos con esta persona y toda su familia me dio la espalda. Sabían perfectamente lo que pasaba; me vieron durante mis embarazos con g0lpes y moretones en la cara y en el vientre, pero en lugar de ayudarme, encubrían y avalaban su comportamiento, dejándome completamente sola. De las puertas para afuera se venden como la familia ejemplar, pero la realidad es que aparentan algo que no son y esconden una crueldad enorme.
Mis dos hijos nacieron sanos porque Dios es muy grande y, sinceramente, ellos fueron quienes me salvaron de esa vida tan triste y lamentable que llevaba al lado de ese hombre.
Al día de hoy, he iniciado una demanda para exigir la pensión alimenticia de mis niños. Como era de esperarse, toda su familia desapareció y me retiró el apoyo porque están en total desacuerdo con que yo le exija que se haga responsable. Él, por su parte, demostró la clase de persona que es: prefiere dejar que sus hijos pasen necesidades, irse de viaje y hasta vender todos sus bienes materiales con tal de evadir la ley y no pagar lo que le corresponde a los niños.
Hoy solo puedo agradecerle a mi verdadera familia, que me dio la fuerza, el apoyo y el valor para salir de ese in****no. Gracias a ellos pude empezar de nuevo al lado de mis dos hijos, que son mi vida entera, mi único motivo para seguir adelante y la luz de mis ojos.
Me llegan varias historias a mi bandeja de messenger. Puedes mandar la tuya y poco a poco las voy publicando.