29/07/2019
Aunque se estima que existen más de 2,000 variedades de panes dulces, sin duda las co**has son uno de los panes favoritos de los mexicanos.
La historia de las co**has se remonta a los tiempos pre-coloniales. Después de la conquista, los europeos que se establecieron en México, además de consumir productos de la gastronomía local como el maíz, empezaron a preparar productos a base de trigo. Con el paso de tiempo se establecieron panaderías y pastelerías a lo largo del territorio mexicano. El pan de trigo es un ingrediente fundamental en la dieta europea.
Existen varias leyendas sobre como los indígenas adquirieron el gusto por el pan. En una de ellas se cree que a mediados de 1500, un virrey mojo su pan con un poco de chocolate caliente dulce. El pan seco y esponjoso absorbió el sabor y el dulzor de la bebida. A partir de ese momento se creó un hábito que perdura hoy en día en muchos países latinoamericanos, en México es conocido como “chopear” el pan. Otros aseguran que los indígenas empezaron a disfrutar del pan hasta que los panaderos españoles comenzaron a endulzar los panes estilo europeo con piloncillo.
En el siglo XVII, panaderos franceses comenzaron a emigrar a México y abrir panaderías. Los panaderos franceses trajeron sus recetas de brioche, una masa dulce enriquecida hecha de harina de trigo, levadura, sal, azúcar, leche o agua, huevos y mantequilla. Esta receta de pan es probablemente el origen de las co**has mexicanas. Eventualmente, los panaderos empezaron a experimentar con ingredientes de la región, por ejemplo cambiando la mantequilla por manteca de cerdo. Lo que no se sabe es cuando, ni quién de estos panaderos, decidió cubrir un pedazo de masa brioche con una capa de pasta de azúcar antes de hornearla.
Como sabes, las co**has se componen de dos partes. La primera es un bollo dulce de pan y la segunda está formada por una pasta de azúcar que funciona como cobertura. La masa contiene ingredientes como harina de trigo, agua o leche, azúcar, mantequilla o manteca, huevos, levadura y sal. La cubierta se compone de harina, azúcar y manteca. Tradicionalmente, el bollo de pan no tiene un sabor distintivo, la cobertura es la que varía, ya sea chocolate o vainilla, aunque también se le añaden diferentes sabores y colorantes.
**haDeMiMadre