04/02/2026
Hace cinco años emprendí un camino abriendo una cafetería-pastelería con la misma ilusión que miedo, la verdad.
Aquí se hornearon sueños, desayunos con prisas, largas meriendas, primeras citas, charlas infinitas y muchos “qué rico está todo”.
Aprendí que los sueños, además de oler a café recién hecho y a galletas y bizcochos recién horneados, hay que trabajarlos mucho: día tras día, con muchas horas a las espaldas, con cansancio, constancia… pero con la misma ilusión que el primer día.
Que no os engañen: los sueños, por mucho que se deseen, no caen del cielo.
Toca cerrar esta etapa, no porque falten ganas, sino para dejar espacio a lo que vendrá.
GRACIAS a todxs por haber sido parte de la mejor aventura de mi vida hasta hoy.
GRACIAS a cada persona que cruzó esta puerta: a quien confió en nosotrxs, a quien volvió, a quien recomendó, a quien hizo posible que esta aventura fuese hogar y familia.
No podría irme sin dar las GRACIAS al equipo del Pequeño Aprendiz: los que han estado al pie del cañón, e incluso a los que no tanto. 😅
Me quedo con los compañerxs maravillosxs y trabajadorxs que han pasado por aquí y que, a día de hoy, les considero familia.
Y, por supuesto, a la capitana de esta aventura: mi madre, la Paqui, que ha estado desde el minuto uno hasta el último.
🙏🏽 GRACIAS MAMÁ.
Nos veremos en el próximo sueño, quizás…🌱
Hasta siempre, Aprendices. 🤍