02/02/2026
Hoy, 2 de febrero se celebra la Fiesta de la Candelaria/ la chandeleur / Maria Lichtmis. Es el "día de las crepes" (jour des crêpes/pannenkoekendag) en Bélgica. ¿Sabes por qué?
Origen de la fiesta
En la época de los romanos, la 'fiesta de las candelas o fiesta de la luz', era una fiesta en honor al dios Pan. Toda la noche, los creyentes paseaban por las calles con antorchas. Es en febrero cuando los días comienzan a alargarse de manera más notoria en el hemisferio norte, así que tiene sentido que los romanos, y los celtas tuvieran fiestas en honor a la luz en estas fechas.
En 472, el Papa Gelasio Primero decide cristianizar esta fiesta que se convertirá en la Presentación de Jesús en el Templo. Se organizan entonces procesiones con velas el día de la Candelaria, según una técnica bien concreta.Cada creyente tiene que recuperar un cirio en la iglesia y llevarlo a su casa teniendo mucho cuidado para que se quede encendido. De allí el dicho: "Celui qui la rapporte chez lui allumée, pour sûr ne mourra pas dans l'année" (El que lo traiga a casa encendido, seguro no morirá en el año").
Mientras tanto otra tradición vio la luz: la de las crepes. Esta tradición tiene que ver con las cosechas de ese año. Se decía que si no se elaboraban las crepes el Día de la Candelaria el trigo se pudriría. Además, para la elaboración de las crepes era necesario respetar otra costumbre: voltear la primera crepe con la mano derecha y en la otra mano agarrar una moneda de oro. Después esa moneda era envuelta en una crepe antes de ser llevada en procesión por toda la familia hasta la habitación donde se ponía la crepe, en lo alto de un armario hasta el año siguiente. Se recuperaba los restos de la crepe del año anterior para dar la moneda de oro a los pobres. Si todos estos ritos eran respetados, la familia tendría dinero todo el año.
Hoy, las procesiones con velas y otros ritos ya no existen, pero en Bélgica se conserva la tradición de hacer crepes, 40 días después de Navidad, el día 2 de febrero. Este día, el que da la vuelta a su crepe con destreza, haciéndola voltear, sin dejarla caer al suelo, tendrá felicidad hasta la Candelaria siguiente.