19/09/2018
Queridos amigos hoy cuelgo el cartelito de “cerrado” (sin apellidos) a “En un lugar de la Mancha” en el puerto de Xàbia. Tras cerrar el traspaso, la tienda seguirá funcionando a partir de la próxima semana en el local anexo, actualmente restaurante Margon. Hemos alcanzado un acuerdo y les deseo la mayor de las suertes a Antonio, Isabel y a Marcela.
Abrimos hace ya casi cuatro años con gran ilusión y no menos expectativas cuando todavía capitaneábamos un barco que surcaba los mares manchegos denominado Cómete la Sierra de Alcaraz.com. Mi hermano Pablo fue la persona en quien confiamos y nos apoyamos cuando Paula y yo nos planteamos éste nuevo proyecto empresarial. Él fue la cara visible los dos primeros años de vida de “En un lugar de la Mancha” y me gustaría aprovechar la ocasión para agradecerle el esfuerzo y dedicación que en su momento puso en esa tarea, un ámbito completamente desconocido para él hasta esa fecha, y del que con toda seguridad aprendió muchas lecciones de vida de esas que no enseñan las escuelas.
A finales de 2016, Paula y yo, tras cerrar una preciosa etapa en Alcaraz, volvimos a Xàbia, nuestra casa, con dos panes llamados Mara y Leo bajo el brazo. Nuestros hijos por fin estaban más cerca de nuestra familia y “En un lugar de la Mancha” cambiaba de capitán. El timón ahora estaba en mis manos. Ilusionado y motivado, procuré darle mi enfoque personal y centrarme en el negocio a mi manera. Mi problema fue que con el paso de los meses se me fue apagando la luz y esas ganas e ilusión se fueron convirtiendo en rutina y monotonía. No me sentía satisfecho, no tenía tiempo para nada, ni para disfrutar de mis hijos ni de mi mujer, ni de hacer lo que realmente me gusta, ni si quiera tiempo para algo tan evidente que muchas ocasiones nos olvidamos de ello, vivir. Las jornadas se me hacían eternas. En definitiva, me di cuenta que no me gustaba mi trabajo, que laboralmente no era feliz y eso prácticamente por inercia, también lo he llevado al terreno personal. He pasado muchas horas al día y muchos días al año metido en una jaula que yo mismo he creado. Se presupone que algunos pájaros nacen para ser libres, por lo que encerrados en una jaula es como si se les cortaran las alas, o lo que es lo mismo, la posibilidad de volar, de ser libres. Muchas personas, al igual que los pájaros, nacimos para guiar nuestros pasos hacia dónde se supone queremos ir. Sentirse feliz, contento y motivado con lo que uno hace es primordial. Yo ya hacía tiempo que no me sentía así. Pistas más que evidentes de que había llegado el momento de reflexionar y tomar decisiones. Os aseguro que me he tomado mi tiempo para ello, he tenido largas conversaciones con mi mujer al respecto y he intentado diferenciar lo urgente de lo verdaderamente importante y mirar las cosas con perspectiva. Una noche después de cenar, Paula que en muchos aspectos me conoce más que yo mismo, me preguntó si me veía laboralmente haciendo lo mismo que hago ahora dentro de cinco o seis años. La respuesta por mi parte no se hizo esperar, fue rápida y contundente; no, rotundamente no. Entonces, ¿a qué estoy esperando? Llegó el momento de ser realista y sincero conmigo mismo, con mi familia. Llegó el momento de volver a encender mi mente y no seguir llenándola. Llegó el momento de tomar decisiones, de poner fecha. Y hoy de forma definitiva, llegó el momento.
Éstos próximos días dedicaré un tiempo para dejar todo cerrado y a mi familia que bien merecido lo tiene. Volveré a coger impulso para saltar si cabe más lejos. Cargar las pilas y sentirme de nuevo motivado e ilusionado. En unas semanas, cuando esté preparado, emprenderé la búsqueda de un nuevo proyecto, de un nuevo trabajo dónde poder volver a ser feliz, sentirme valorado y realizado para poder dar lo mejor de mí. No sé ni cuándo ni dónde pero estoy convencido de que ser, será.
Me gustaría agradeceros a todos; clientes, amigos y familia la confianza y el apoyo incondicional durante ésta etapa de “En un lugar de la Mancha”.