25/03/2014
Pan artesanal, un placer para los sentidos:Tiene un aroma característico y su sabor neutro lo convierte en el complemento ideal de cualquier plato. El pan de horno requiere tiempo de fermentación, una masa madre de calidad y muchos mimos. La bollería industrial y otros productos prefabricados están robando protagonismo a este alimento tradicional. Es hora de recuperar las buenas costumbres.Agua, sal, masa madre y harina limpia, sin aditivos. Son los ingredientes de un pan con una corteza crujiente, miga húmeda y olor inconfundible. “La masa madre se elabora con harina y agua que produce la fermentación del pan”.Los procesos de generación de ácidos y componentes aromáticos de este alimento requieren un tiempo de reposo.El aroma y el sabor son los principales indicadores de la calidad de este alimento. Si huele a pan, buena señal: confirma el desarrollo de los ácidos orgánicos responsables de ese olor, es decir, el tiempo de reposo es el adecuado. “Si no sabe a nada, es un pan que ha fermentado en muy pocas horas. Está malo”.La diferencia está en el gusto: el pan prefabricado no tiene nada que ver con el delicioso pan artesanal, elaborado en un horno tras un largo proceso de fermentación. Este último “no necesita aditivos y su textura aguanta mucho más antes de resecarse”, el índice glucémico del pan está directamente relacionado con el tiempo de fermentación y el uso de masa madre natural. Cuanto menos reposo, más engorda. Además, un almidón mal cocido genera una masa compacta que dificulta la digestión. El resultado a nivel de sabor no es bueno.Nuestros abuelos no concebían una mesa de comida sin pan. Los hábitos alimenticios del ciudadano del siglo XXI son muy distintos: comemos fuera de casa y cocinamos menos, algo que “va en detrimento del pan y en aumento de un mayor desequilibro alimentario”.“Mucha gente no se está enterando de lo que consume”.El pan engorda: ¿mito o realidad?Mito:“La gente que se plantea esta pregunta no se ha parado a pensar que las calorías de los alimentos siempre engordan, vengan de donde vengan”. La regla es simple: una persona gana peso si ingiere más de lo que quema. Necesitamos unas 2000 calorías al día, y cien gramos de pan contienen entre 230 y 250. Si tomamos menos de 250 gramos de pan al día, podemos respirar tranquilos.El pan aporta fibra, hidratos de carbono, vitaminas del grupo B, minerales (fósforo, magnesio y calcio) y proteínas vegetales. “Es un producto que contribuye al equilibrio alimentario, está exento de grasas, sacia a quien lo consume, tiene un sabor neutro ideal para acompañar a otras comidas y es barato”.“Forma parte de la base de la alimentación”.