06/02/2026
Es muy difícil despedirse de un ser querido. Pero con profundo pesar hemos de decir ahora adiós a nuestra matriarca.
La “Gran Jefa Suprema”, como la llamaba Natalia, se nos ha ido.
Pilar fundamental de esta casa, Mila supo hacer del horno, su espacio de trabajo, un hogar acogedor, lugar de referencia, refugio y punto de encuentro para grandes y pequeños, familiares y amigos. “Ací es la casa de tots”, solía decir orgullosa.
Así era. Y además lo hacía sin darle importancia, para ella era lo más natural cuidar de todo el mundo.
Esta gran mujer, humilde, buena persona y de gran corazón, tuvo que afrontar muchas dificultades en su vida, desde la pérdida temprana de su marido hasta numerosos problemas de salud, pero siempre lo hizo sin quejarse, con fuerza, poniendo muchas ganas. Y con una infinita fuerza de voluntad. Era la mujer más valiente que he conocido.
Gran trabajadora toda su vida, en los últimos tiempos, momentos muy difíciles para ella por su delicada salud, su mayor pesar era sin embargo no poder ponerse en pie y echar una mano. “En la feina que teniu i jo ací, mirant…”
Porque ella siempre estaba dispuesta a arremangarse y echar una mano a todo el mundo, veía cualquier tarea, por más dura que fuese, como lo más fácil del mundo. Sus hijos, Jose, Tito y Eva heredan entre muchas otras esa gran capacidad.
A todos los que la hemos conocido y tratado nos deja también un gran legado y ejemplo a seguir.
Aquí siempre la recordaremos con su delantal, detrás del mostrador durante tantos años, con esa energía y buen humor siempre, hasta en momentos muy duros para ella. O con la escoba, ya jubilada, “tirant una maneta, es que jo no se estar parà”. O en los últimos tiempos, haciendo control de calidad, como nosotros le decíamos bromeando, probando un suspiro o una magdalena recién horneada, “Hauré de vore com está ixint-vos, no…?”
El horno siempre fue su casa y su orgullo. Pero fuera de él esta gran mujer siempre estaba disponible para todo el mundo.
Con las amas de casa, les “esmortzadores de ca Pana”, sus compañeras de bolillos, sus amigas de la pelu de Vanesa, sus vecinas y amigas, la familia más cercana y la menos cercana, siempre estuvo disponible para compartir su tiempo: una visita, un cafenet, una comida o una charraeta.
“Si no em voleu darrere, no em digueu res, que ja sabeu que jo m’apunte a tot”, solia decir siempre entre risas.
Nuestra Mila nos deja un enorme y profundo vacío imposible de llenar, pero a la vez un precioso legado: el regalo de su presencia entre nosotros que nos ha llenado de muchas enseñanzas, grandes ejemplos de vida y muchísimos buenos momentos compartidos con ella.
Solo esperamos poder hacer honor a su vida haciendo perdurar ese legado y haciendo honor al gran concepto que tenía de todos nosotros, sus hijos e hija, sus nueras y yerno, sus nietas y nietos, “pa mi els mes bonicos del món”, su equipo en el horno y su familia y amigos. Qué orgullosa estaba de todos.
No queremos olvidarnos de expresar nuestra profunda gratitud a Andrea, una joven que se ha convertido en familia sin serlo y que ha querido, cuidado y acompañado a nuestra Mila tantísimo y tan bien.
Nuestra gratitud infinita también por todas las muestras de cariño hacia ella y hacia todos nosotros, su familia. Seguro que al ver a tanta gente congregada para despedirla hubiera dicho extrañada “Tot açò es per mi…?” Así de humilde era ella.
Y también agradecer a AFA Castalla por su gran labor con tantas personas y sus familias, y por haber hechos las tardes de Mila más alegres y entretenidas. Mila siempre tenía gratitud y buenas palabras hacia todo el personal del centro.
Ya se ha ido de viaje, como ella decía siempre; seguro que se ha reencontrado con Jose Manuel, y que desde allá arriba los dos nos cuidarán a todos como siempre hicieron aquí abajo.
Descansa en paz, Mila. Prometemos hacerlo lo mejor posible en tu ausencia.
Gracias por tanto.
❤️