22/08/2026
La oveja no le gana al lobo en fuerza. No tiene colmillos, no tiene garras, y sola no aguanta ni cinco minutos contra un depredador. Su única ventaja es de quién es.
Ahí está el punto que mucha gente evita: tu seguridad nunca dependió de que no hubiera peligro. Depende de a quién perteneces.
Jesús lo dijo sin rodeos: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano." (Juan 10:27-28)
Los lobos siguen ahí. Nadie dijo que se iban a ir. Pero si eres del Pastor, esa mano no se suelta.
Deja de pedirle a Dios que quite los lobos. Pídele que te recuerde de quién eres.