15/11/2015
Seguro, que alguna vez, te has preguntado qué se necesita para ser feliz. La respuesta es mucho más simple de lo que podrías pensar. La fórmula de la felicidad está en los pequeños placeres de la vida.
Chocolate, pasión de muchos. En onzas, en barra, en forma de bombón, derretido o como cobertura en una tarta, pocos alimentos se pueden presentar, y devorar, de más formas, y todas tan placenteras para el paladar.
El chocolate es uno de los comestibles más antiguos del mundo que vuelve a estar más de moda que nunca, y todo gracias a desterrar el mito de tratarse de un producto perjudicial para la salud. Cada vez son más los estudios que ensalzan las múltiples virtudes y cualidades del chocolate para la salud.
Favorece nuestro humor. Ayuda a disminuir las posibilidades de padecer depresión, y todo debido a su contenido en ananámida. Además favorece la producción de serotonina en nuestro cerebro, lo que nos ayuda a estar más contentos y a combatir la angustia, el estrés y el mal humor, siendo un buen calmante natural.
Reduce el colesterol. El cacao tiene un alto porcentaje en ácido oleico que disminuye el colesterol malo y sube el bueno.
Rico en antioxidantes. El chocolate es muy rico en polifenoles compuestos, que poseen un profundo carácter antioxidante.
Rico en hierro. El chocolate tiene más hierro que las alubias o las lentejas.
Es bueno para la piel. El chocolate es un alimento rico en flavonoides, antioxidantes que tienen la capacidad de proteger la piel contra los rayos UV.
Mejora la circulación sanguínea. El chocolate tiene propiedades anticoagulantes: son de gran ayuda para mejorar la circulación sanguínea, ofreciendo resultados muy parecidos a los efectos de las aspirinas.
En definitiva, el chocolate alarga la vida y te levanta el ánimo, que más puedes pedir.