05/12/2017
En nuestro hogar amamos los cuentos navideños y como "Estrella" de nuestro árbol siempre tenemos un ángel, compartimos con ustedes nuestro cuento favorito:
En esta época de Navidad donde la bondad, el cariño y la familia tienen un rol tan importante, los angelitos más pequeñitos están en aprendizaje.
Uno de ellos, el protagonista de este cuento, lo enviaron a conocer a los seres humanos su instrucción era pasar completamente desapercibido para ellos.
Voló, voló y voló hasta que sintió una solicitud para un angelito. Entró en una maravillosa estancia donde dormían dos preciosos pequeños, un niño y una niña, se quedó con ellos hasta que se despertaron y bajaron felices a desayunar, la mesa estaba llena de colores rojo, verde y blanco, había galletas, pasteles, gelatina de cerezas, proteínas y unas deliciosas uvas verdes, todo puesto especialmente para este día tan especial.
Los padres los abrazaron, se sentaron en la mesa, estaban muy contentos todos ya que habían decidido juntos decorar el árbol de navidad, el angelito estaba en una esquina, nadie lo podía ver, disfrutaba de esta maravillosa escena.
El padre ponía las luces, la madre desempacaba las decoraciones, y los niños ayudaban en los arreglos que habían sido escogidos para que puedan participar en el arreglo. Terminaron su hermosa creación y se sentaron muy contentos.
El angelito se emocionó tanto que se subió a la parte más alta del árbol, estaba tan feliz que sin darse cuenta su luz interna comenzó a brillar tanto en la habitación que todos regresaron a mirarla. Los niños felices de verlo lo saludaron, el angelito estaba preocupado por verse descubierto, pero al ver que los niños que tanto admiró le sonreían, se sintió recibido y aliviado. Regresó al cielo feliz, corriendo a contar a sus compañeros sobre su maravillosa experiencia.