19/06/2026
Hoy quiero hablarles con el corazón en la mano.
Soy La Malveñita, una hija más de esta tierra bendita que ha crecido escuchando las historias, las tradiciones y los valores que han hecho grande a nuestro querido Malvas.
Al mirar nuestro templo, no veo solamente paredes, columnas o un techo. Veo recuerdos. Veo las manos trabajadoras de quienes nos antecedieron y que, con sacrificio y fe, levantaron este lugar pensando en las generaciones futuras. Veo a nuestros abuelitos llegando a misa con devoción, a nuestros padres enseñándonos a amar nuestras raíces y a nuestros niños que merecen recibir este legado vivo y lleno de esperanza.
Por eso hoy les pido que no permitamos que las diferencias nos alejen. Ninguna opinión, ninguna discusión y ninguna distancia puede ser más grande que el amor que sentimos por nuestra tierra y por nuestra comunidad.
Malvas siempre ha sido reconocida por su gente buena, por su espíritu solidario y por esa costumbre tan hermosa de tender la mano cuando alguien la necesita. Esa esencia no puede perderse. Está en nuestra sangre, en nuestra historia y en nuestro corazón.
Hoy nuestro templo nos llama. Nos llama a recordar quiénes somos. Nos llama a unirnos como hermanos, a caminar juntos y a demostrar que cuando el amor por nuestra comunidad es verdadero, no existen obstáculos imposibles de superar.
Quizás algunos puedan aportar mucho y otros apenas un poco. Pero delante de Dios y delante de la historia de nuestro pueblo, cada aporte tiene el mismo valor cuando nace del corazón. Porque no estamos entregando solamente recursos; estamos entregando gratitud por nuestras raíces, respeto por quienes nos precedieron y esperanza para quienes vendrán después.
Sueño con el día en que podamos mirar nuestro templo restaurado y decir con orgullo: "Lo logramos juntos". Que cada piedra colocada, cada esfuerzo y cada gesto de solidaridad lleven el nombre de un pueblo que decidió unirse en lugar de dividirse.
Queridos amigos, hoy no es tiempo de señalar diferencias. Es tiempo de abrazar nuestra identidad, de fortalecer nuestra hermandad y de demostrar que seguimos siendo esa gran familia llamada Malvas.
Que Dios bendiga cada corazón generoso, cada mano amiga y cada persona que, de una u otra forma, se sume a esta noble causa.
Porque cuando un pueblo se une con fe, amor y esperanza, los milagros suceden.
Con todo mi cariño,
La Malveñita ❤️
"Que las campanas de nuestro templo vuelvan a sonar fuertes y alegres, anunciando que un pueblo unido jamás perdió su esencia, su fe ni su corazón." 🙏🏻⛪❤️✨