17/06/2022
👁🗨 HÉROE...
Estaba haciendo fila en la Metrovia de la Bahia de Guayaquil. Tenía un cajón, si vendía algo le fue bien. Se notaba que estaba vacía.
Era el primero de la fila. Subió y se quedó quieto a un costado. Iba contando las paradas. No ve nada y solo sabe que cada que el carro se detiene alguien se baja.
Llego hasta la Fae. Fue el único que pedía permiso para bajar. Algo que se ha perdido igual que el saludar.
Salió de la estación y pidió que le digan si venia la 17 /2. Se subió y como si estuviera viendo busco el asiento. Hasta ese momento yo era el acompañante invisible. Según yo lo iba ayudar para dirigirlo, me quede con las ganas él nunca lo necesito.
No pedía nada. Venía contento de su labor de vender no sé qué.
En Durán fue lo único que pregunto ¿por dónde vamos? Le dije que por el IESS. Respondió que faltaba poco para quedarse y que le diga donde es la entrada a Los Helechos.
Se quedó, y se fue caminando con ese bastón de metal. Donde fue no sé. Se había ganado el día sin lamentos sin drama y dando gracias a Dios.
No tiene el sentido de la vista, pero le sobra las ganas para salir adelante. Mientras que los mal llamados normales... hasta nos estresamos cuando se nos terminan las megas o no tenemos para el internet. La vanidad nos lleva hasta quejarnos.
Una lección de vida de un héroe que sale todos los días sin ver, pero los ojos de la pasión por vivir y las ganas de llevar el alimento diario es más fuerte que cualquier mirada.
La próxima vez que me queje me acordaré de este señor... un héroe de verdad. Un héroe que nos enseña todo lo que tenemos a favor y así nos quejamos.