25/11/2025
Entre el calor de los hornos y el peso silencioso de las deudas, el panadero aprende a convivir con el cansancio como quien carga un s**o más en la espalda; aun así, cada madrugada vuelve a amasar con la esperanza intacta, porque sabe que, aunque la vida en la panadería a veces duela y se sienta injusta, su esfuerzo es la única llama que no está dispuesto a dejar apagar.