14/03/2026
Soy lesbiana.
Soy de centro derecha.
Y hoy voy a decir algo que muchos dentro de la derecha colombiana no quieren escuchar.
En los últimos días he visto cómo algunos sectores de la derecha han reaccionado con indignación por la decisión de la senadora Paloma Valencia de inscribir como fórmula vicepresidencial a Juan Daniel Oviedo
Algunos lo critican por sus posturas.
Otros porque lo consideran demasiado moderado.
Y otros, simplemente, porque es un hombre abiertamente gay.
Yo soy lesbiana.
Y soy una mujer de centro derecha.
Tal vez por eso puedo decir algo que muchos prefieren evitar: este debate no revela tanto quién es Oviedo, sino las contradicciones que todavía existen dentro de nuestro propio sector político.
Durante años dentro de la derecha algunos me han mirado con desconfianza.
Unos por mi orientación sexual.
Otros por mi acento venezolano.
Muchos me llaman “la venezolana”, a pesar de que nací en Colombia y fui perseguida en Venezuela por enfrentar al socialismo.
A pesar de todo eso, la democracia habló en las urnas y hoy soy diputada de Risaralda.
Por eso hago una pregunta simple:
¿De verdad creemos que Colombia está compuesta solo por ciudadanos de derecha?
La realidad es otra.
Colombia es un país diverso.
Hay conservadores, liberales, progresistas y muchas posiciones intermedias.
Todos votan.
Todos cuentan.
Y si la derecha quiere gobernar este país, primero tiene que entender algo fundamental:
La política democrática no consiste en construir trincheras ideológicas puras.
Consiste en construir mayorías.
Tengo diferencias con varias posturas de Juan Daniel Oviedo. No lo niego.
Pero también reconozco algo importante:
es una persona con la que se puede dialogar.
Y en política, dialogar con quien piensa distinto no es una debilidad.
Es una condición para gobernar sociedades complejas.
También hay algo que debemos decir con honestidad: muchas de las transformaciones culturales que hoy algunos critican no ocurrieron de un día para otro.
Ocurrieron durante años mientras gobernaban instituciones donde también participaban sectores de la derecha.
_____
La política no puede consistir únicamente en señalar enemigos externos.
También exige revisar nuestras propias responsabilidades.
_____
En mi caso, desde la Asamblea de Risaralda pedí control político a la política pública de diversidad sexual e identidad de género.
Lo hice con argumentos y con una preocupación genuina: la protección de los niños.
Esa posición me costó denuncias disciplinarias, ataques mediáticos y una fuerte presión de movimientos activistas.
Pero debo decir algo con franqueza: en ese momento casi nadie dentro de la derecha salió a defender mi derecho a plantear ese debate.
Por eso creo que este momento exige menos hipocresía y más coherencia.
Si creemos en la libertad, debemos practicarla.
Si creemos en la democracia, debemos entender su diversidad.
Y si creemos en los valores, debemos vivirlos con humildad.
A los cristianos de buena fe quiero recordarles algo sencillo:
Jesús no caminó solo entre personas perfectas.
Caminó entre pecadores.
Colombia necesita una derecha firme en sus convicciones, pero capaz de dialogar con una sociedad plural.
Una derecha que defienda sus ideas sin caer en el fanatismo.
Yo seguiré siendo lo que soy:
Una mujer de centro derecha.
Cristiana.
Crítica cuando sea necesario.
Y profundamente convencida de algo:
"Si la derecha quiere gobernar Colombia, primero debe aceptar que Colombia no es solo de derecha"
Porque a veces las conversaciones más necesarias…
son también las más incómodas.
—
Luz Polo
Diputada de Risaralda
Centro Democrático
______________________________
Quiero terminar con una pregunta para quienes hoy están indignados por este debate:
¿La derecha colombiana está dispuesta a hablar con quienes piensan distinto… o prefiere quedarse hablando solo consigo misma?
______________________________
Centro Democrático - Comunidad Oficial