09/09/2026
El sabor de volver en el tiempo
Dicen que los 80’s están de vuelta, pero para nosotros nunca se fueron del todo: vivían atrapados en un álbum de fotos con bordes desgastados, escondidos entre la crema derretida de un cumpleaños de mi infancia o en el betún impecable de una Primera Comunión.
Yo nací en el 81. Crecí entre vestidos con vuelos, peinados altos, fotos a color que hoy lucen doradas y, sobre todo, alrededor de una mesa donde un ponqué nunca era solo un postre. Era el pretexto perfecto para apretujarse en la foto de grupo. Era la excusa para reunir a la familia entera: desde las tías que hoy están lejos y nos envían abrazos a la distancia, hasta los abuelos que ya no nos acompañan en este plano, pero cuya risa casi se puede escuchar cuando miro esas imágenes.
Los ponqués de antes tenían una magia distinta. No buscaban ser perfectos, buscaban celebrar. Tenían ese aroma a azúcar y vainilla que inundaba la casa desde temprano, ese merengue clásico que te manchaba los dedos y esos muñecos de plástico que guardábamos como un tesoro.
Los tiempos cambian, las modas van y vienen, pero la esencia se queda. Detrás de cada masa horneada con amor, de cada vela encendida y de cada corte compartiendo la primera tajada, el propósito sigue siendo exactamente el mismo: atesorar momentos, unir a los que amamos y crear recuerdos que duren para siempre. No importa la década, estar juntos siempre será la receta más dulce. #80’s