18/06/2026
ARCHIVO DE TEMPORADA: SEPTIEMBRE 2024
Su autor, Dany Molina, revela los pormenores de esta llamativa obra de arte urbano.
El siete de septiembre de 2009 irrumpió de manera soberbia. En un costado del edificio Cervantes, por Avenida Alemania, la figura de un hombre mirando al vacío desde una cornisa levantó las miradas y comentarios. Inquietante, audaz, sugerente…
Han pasado 15 años de su puesta en escena, y aún se mantiene en el mismo lugar, entre ‘la vida y la muerte’. Se conserva su esencia, eso sí, con múltiples intervenciones a la fecha. “Ésta es una obra que fue pensada para crear algún sentido en la gente, que no sea algo resuelto y que sea culminada por el transeúnte y su imaginación. Por otra parte, la interacción de la imagen con la fachada del antiguo muro, sus grietas, sus tonalidades grises e imperfecciones, generaba una conexión entre la obra y su fondo. Un diálogo que se rompió con la restauración del frontis y que con la pintura blanca perdió su poética”, comenta Dany, egresado de Licenciatura en Artes Visuales de la UACh, valdiviano, hoy, radicado en La Serena.
Su aproximación a las artes visuales comenzó en enseñanza básica, cuando participó en talleres de dibujo y arte en la Escuela Fernando Santiván de Valdivia. ”Luego –cuenta- en la enseñanza media, en el Liceo Industrial, tomé un curso de dibujo creativo con el artista Germán Arestizábal, en la desaparecida Sala Ainilebu. Esta experiencia me acercó mucho al arte y al dibujo creativo. Por otro lado, en el liceo realizaba dibujo técnico que era mucho más estructural y matemático. El primer mural lo realicé a pedido de la docente Elena Alvarado, directora del pre-universitario humanista que era gratuito para la comunidad y en el cual me preparé para la PSU. El mural consistía en una imagen y una frase reflexiva”.
En el 2005 ingresó a estudiar Licenciatura en Artes Visuales a la Universidad Austral, donde se especializó en grabado, egresando el 2008. “Fue a partir del tercer año de la carrera que comencé a realizar mis trabajos en la ciudad de Valdivia: fachadas, muros, paraderos, etcétera; utilizando principalmente la técnica del esténcil y experimentando técnicas mixtas. La propuesta fue provocar algo en el transeúnte, dejarle un mensaje, no explícito, sino más bien interpretativo. En el transcurso de esos dos últimos años de carrera, hice muchos trabajos de esténcil en las calles de Valdivia. Participé en propuestas colectivas, colaboraciones con otros compañeros, registros audiovisuales y fotográficos”, cuenta.
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