Mi nombre es Antonio Carlos Alfredo Gaudioso, Argentino, de Santo Tomé, provincia de Corrientes. Estudié en la escuela Normal Profesor Victor Mercante. Al terminar la secundaria, intenté la carrera Militar (Marina), un año después me di cuenta que no era lo que quería para mí, así que fui a Corrientes a cursar mis estudios Universitarios en la UNNE. Fui a vivir al Brasil en 1988, recién recibido d
e Experto en Estadística y Computación, trabaje en una empresa de Turismo y Cambio hasta 2006. Cuando deje trabajar en esa empresa, me pregunte: Y ahora ? Que hago con 44 años? con mucha energía para emprender algo nuevo . Después de varias intentos de negocios en distintos sectores y que no resultaron exitosos, ganando experiencia y comprendiendo lo que no debía hacer mal nuevamente. Comencé a investigar sobre lo que realmente me gustaba siempre…
Todo comenzó aproximadamente en julio de 2008. Siempre me gusto cocinar. Y me apasionaba la panificación desde muy chico. Aprendí a conocer ésta área de la culinaria con un amigo vecino, cuando apenas saltaba el muro de casa de mis padres y prácticamente estábamos en la cuadra de la panadería de su familia. Donde también hacíamos guerra con la masa que sacábamos, pero esa es otra historia. Un tío, hermano de mi papá también tuvo una panadería en Santo Tomé, como podrán ver tengo entre juegos de niño y lo heredado por la sangre tenía una vocación que estaba escondida. Siempre pensé en trabajar en esta arte de transformar: harina, agua, levadura y sal en este rico producto que es el pan y sus derivados. Quería hacerlo de la manera correcta y con productos diferentes. Fue entonces que decidí aprender con unos de los mejores Panaderos de la Argentina, realice un curso profesional, en Buenos Aires, aun viviendo en el Brasil. A partir de este momento descubrí, después de trabajar tantos años en diferentes sectores, que había encontrado mi verdadera profesión y vocación. Es placer que siento todos los días al realizar esta alquimia. Los principios del Pan envuelven: el arte de hacer con las manos y la atención de cada etapa, respetando los tiempos del proceso (pesaje de ingredientes, amasado, estibado, fermentación y horneado) todas estas etapas son equitativamente importante para la elaboración de un buen producto final, hasta llegar a su mesa. Creo que un producto elaborado artesanalmente posee cualidades especiales, principalmente cuando es hecho con mucho cuidado y amor, de quien cree en lo que hace. Todo comenzó en nuestro de departamento de Florianópolis, Brasil, con unas modificaciones en el mismo. Adaptando una parte para una mini panadería, con un horno convector chico. Mi esposa Leila y compañera en el proyecto entro en pánico al ver. Imaginen la escena: utilicé nuestra pequeña cocina para la producción. En el área de servicio: el horno y una pequeña estufa para la fermentación, sin hablar de la harina que circulaba en el día a día por todo el departamento. Fuimos creciendo lentamente, llegaban de los pedidos de clientes, cafés, supermercados, etc. Ofrecíamos productos diferentes a los que el público local conocía, y distribuíamos. No teníamos venta directa al público, y ese siempre fue mi objetivo el contacto directo con el consumidor. También producíamos medialunas, vigilantes y alfajorcitos de maicena para los cafés y hoteles de Canasvieras en la temporada de verano con suceso de ventas. Siempre fuimos innovando con nuevos productos, nuestra empresa familiar fue creando su nombre y sobre todo estandarización y calidad de sus productos, que fue siempre nuestro objetivo. La demanda fue aumentando y tuvimos que formalizar el negocio, se creó una empresa con todas las normas financieras y de higiene solicitadas. En 2013 uno de mis clientes me ofreció comprar la empresa. Pensando bien, me convenía como negocio en su momento, pero estaba el lado sentimental que sentía entregar lo que se había hecho con harina, levadura y mucho esfuerzo. Necesitábamos crecer, y sobretodo tener venta directa al público, sabía que solo eso sería el fuerte punto de crecimiento. Pero necesitábamos más inversión para ese proyecto. Fue así que se vendió, un doloroso traspaso de empresa. Estuve trabajando un mes con ellos enseñando hacer todas nuestras recetas, la venta de la empresa fue completa con recetas y nombre incluido. Funciona hasta ahora con mi nombre es solo buscar Gaudioso Comercio de Alimentos Ltda. - ME. Continué trabajando en otro sector hasta que mediados del 2015 resolvimos volver a nuestro País, pero el rumbo ya estaba trazado, sabía mi vocación y la seguiría: El arte de transformar la harina. Empezamos un proyecto nuevo en sociedad, Ricco Pane, Santo Tomé, Corrientes. Ésta sociedad llegó a su fin en Noviembre del 2017. Y ahora volvimos a los orígenes en familia con la incorporación mí hija Valeria, Pastelera Profesional recibida recientemente en el IGA, con la ayuda de colaboradores que creyeron en mí y nuevos que se sumaron a este nuevo emprendimiento La Panería, donde ofrecemos el servicio que nos guía desde el principio: calidad en nuestros productos, higiene y atención especial.