27/04/2026
No siempre fue amor propio desmedido.
Muchas veces fue un niño que entendió demasiado temprano que, si no se ocupaba de sí mismo, nadie lo iba a hacer.
Un niño que no pudo relajarse en el amor.
Que no pudo sentirse visto de verdad.
Que no pudo descansar en otro que lo registrara, lo calmara, lo priorizara emocionalmente.
Entonces hizo lo único que pudo para sobrevivir:
se volvió el centro de su propio mundo.
Y cuando toda la energía psíquica de un niño queda atrapada en sostenerse, defenderse, validarse y no derrumbarse, empieza a pasar algo grave:
los demás se vuelven invisibles.
No porque no estén.
Sino porque ese niño creció demasiado ocupado sobreviviendo como para desarrollar una verdadera capacidad de reconocer al otro como un sujeto con alma, dolor, límite y necesidad propia.
Ahí empieza la tragedia.
Porque después ese niño crece.
Y se convierte en adulto.
Pero sigue funcionando igual:
todo gira alrededor de su herida,
de su imagen,
de su vacío,
de su necesidad de control,
de su miedo a sentirse pequeño, rechazado o insignificante.
Y entonces ya no ama.
Usa.
No registra.
Consume.
No empatiza.
Administra emocionalmente a los demás según lo que necesita para sostenerse por dentro.
Por eso muchas veces parece que el otro no existe.
Porque, en el fondo, nunca terminó de existir del todo en su mundo interno.
No hay encuentro real cuando alguien quedó fijado a un modo de supervivencia tan primitivo que todo vínculo termina siendo una extensión de sí mismo.
Y esto hay que decirlo claro:
entender la herida no justifica el abuso.
No justifica la manipulación.
No justifica la crueldad.
No justifica volver invisible a quien ama, siente, espera y se rompe intentando ser visto.
Porque una infancia dolorosa puede explicar una estructura.
Pero no absuelve a un adulto del daño que elige no revisar.
Muchas veces el narcisismo no es poder.
Es un psiquismo detenido en una infancia donde solo había lugar para una sola urgencia: sobrevivir.
Y cuando alguien vive así, los demás no son amados.
Son funcionales.
Guardá este reel si necesitabas entender que detrás de mucha grandiosidad no hay fortaleza… hay una herida temprana que s