23/08/2026
En febrero de 2004, Mark Zuckerberg tenía apenas 19 años y estaba estudiando en Harvard cuando lanzó una página que, en ese momento, parecía poco más que un proyecto universitario. En sus primeras 24 horas, TheFacebook consiguió entre 1,200 y 1,500 registros. Lo que comenzó en una habitación universitaria rápidamente empezó a extenderse por otras universidades de Estados Unidos.
Ese crecimiento llamó la atención de inversionistas. En agosto de 2004, Peter Thiel invirtió 500,000 dólares en Facebook, cuando la empresa tenía apenas unos meses de vida. Para finales de ese mismo año, la plataforma ya se acercaba a 1 millón de usuarios. Zuckerberg decidió abandonar Harvard y mudarse a Silicon Valley para concentrarse completamente en el proyecto.
Cuatro años después de crear Facebook, Zuckerberg apareció por primera vez en la lista de multimillonarios de Forbes. Tenía 23 años y un patrimonio estimado de 1,500 millones de dólares, convirtiéndose en el multimillonario hecho a sí mismo más joven de la lista en aquel momento. En 2011, Facebook ya generaba 3,700 millones de dólares en ingresos, demostrando que aquella idea universitaria se había transformado en un gigante tecnológico.
Y lo más impresionante es hasta dónde llegó aquella apuesta. En 2025, Meta —la compañía matriz de Facebook— registró 200,970 millones de dólares en ingresos y sus aplicaciones alcanzaron 3,580 millones de personas activas diariamente en promedio durante diciembre. La historia demuestra que una idea no necesita parecer gigantesca al principio; necesita encontrar la manera de crecer. A veces, lo que comienza como un proyecto que haces entre amigos puede terminar cambiando una industria completa.