22/05/2025
Les voy a contar una historia…
A un mes de perder a mi padre, el primer alentador, promotor y patrocinador de mi iniciativa en imitar en algo la receta de mi , mi abuela paterna, entiendo las misiones que todos tenemos en la vida y hoy siento que la nuestra es llevarles amor hasta sus momentos de compartir en familia.
Mi papá, siempre depositó su confianza en mi, y hace unos años, me pidió el favor que tratara de hacerle para su cumpleaños , la torta que su mamá todos los años le regalaba como su mejor detalle en cada onomástico, y que por su salud que venía deteriorándose cada vez más, le era imposible prepararla y él, mi papá, como todos los años quería la torta que sólo su mamá le preparaba con TANTO AMOR. Es importante mencionar el amor que mi sentía por mi papá, y más importante el GRAN AMOR que por ser hija de mi padre, ella multiplicó y me dio sin límites y sin disimulo alguno.
Para ese entonces, mi papá me dijo que él me compraba los ingredientes, y que por favor le hiciera yo, su de cumpleaños, porque él ya había hecho el trabajo de campo y mi había afirmado que en algunos intentos míos por imitar su receta, a mí era A LA ÚNICA que le quedaba igual que a ella. Con algo de inseguridad, le dije a mi papá que sí, y que intentaría hacerla lo más parecido posible, siguiendo mis recuerdos de cuando yo en todas las de la familia era su ayudante y quien esperaba impaciente a que ella llenara los moldes de mezcla para llevar al horno, para entonces sacar los “Cunchitos” que ella dejaba en el recipiente en el batía y que comía así, crudo, como aperitivo a la que salía del horno y nos tocaba esperar a todo el ritual que ella hacía, para disfrutar. Mi papá me dijo que cotizara y comprara todo lo que era necesario para la preparación de la , así lo hice y le dije a mi que iba al apartamento de **i para que ella me guiara en los pasos en los que yo no tenía tan claros, a lo que ella en sus malestares propios ya de la edad y de su enfermedad, me dio una expresiva respuesta afirmativa y me dijo que me esperaba con el amor de siempre.
Aquella vez hicimos mucha , mucha, y fue en un almuerzo en Payandé en el que se hizo la revelación de la imitación de mi primera oficial, y en ese momento publiqué una foto de mi con su mezcla, poniendo su toque MÁS IMPORTANTE, el amor que nos tenía y que le daba a sus preparaciones para ser siempre deliciosas, y con la publicación pregunté, “¿se llama o no se llama Torta de Mamá Olga?”, y muchos de los comensales del almuerzo afirmaron el gran parecido que sintieron en la preparación que fue articulada por mi padre y ejecutada con mis recuerdos de asistente pastelera de mi .
A partir de ese día, ofrecí a los conocidos a los que les gustaba el sello inconfundible de mi y aproveché para darla a conocer a quienes no habían tenido el inmenso placer de probarla y fue un éxito, a partir de ahí, decidimos con mi papá que podía ser una alternativa de ingreso y que en algún momento podría ser un proyecto familiar, proyecto que en mis cuentas él estaba, él sería mi asesor en las tareas racionales de tal proyección y claro mi mi mejor crítica del producto, y bueno la vida no siempre nos permite vivir lo que calculamos.
Hoy, les quiero pedir, que me ayuden a mantener vivos en el recuerdo a mi y a mi papá Oscar Amaury Ardila, a que nos ayuden con un “like”, y a difundir esta página para lograr una promoción efectiva, y que cuando puedan y quieran nos tengan en cuenta para sus celebraciones, de parte de solo recibirán amor en cada bocado y mucha energía que va impresa en el hermoso recuerdo que tengo de esos seres que amé y que sobretodo ME AMARON con todo lo que su corazón les permitn les permitió.
¡Acá estamos !