25/07/2026
Aún tengo vivos los recuerdos de aquellas mañanas en la cocina de mi madre... Esperaba con ansias ver esa canasta llena de quesos para salir a venderlos. Ese era el Edgar de hace más de 45 años: un niño que salió a la calle a vender quesos a 10 pesos, impulsado por una terquedad y un corazón lleno de sueños.
A lo largo de este camino entendí algo fundamental. Da exactamente igual lo mucho que te esfuerces, los sacrificios que hagas o las horas de trabajo duro que pongas; si no transformas tu identidad desde adentro, tu realidad siempre encontrará la forma de volver al punto de partida.
Yo me negué a quedarme ahí. Desde niño comprendí que el esfuerzo honesto siempre trae su recompensa y que, como dicen por ahí, "al que le van a dar, le guardan".
Hoy soy quien está al frente de Almojábanas Caseras, pero en esencia, sigo siendo ese mismo soñador que reconoce de dónde viene y que le debe todo a su mayor pilar, mi madre Mercedes, también conocida como La nona mechas. 🤎
No ha sido un camino fácil, pero levantarme hoy para sostener no solo un hogar, sino una empresa respaldada por un equipo eficiente, me demuestra que el niño que fui está más que orgulloso del hombre en el que me convertí.
Att: Edgar Patiño.