22/10/2020
A comienzos de esta semana fui a dejar el pan que hago a una de las tiendas amigas que lo venden.
Cuando llegué, una chica terminaba de hacer su compra, (la verdad es que no supe su nombre, pero tenía cara de llamarse Mónica 🙋🏻). Cuando me vio llegar con el pan en la mano le dijo al chico que atendía: “ooooh…justo llegó, prefiero de ese por favor, tienes del integral?”. En sus manos tenía un pan de molde Fuchs que había comprado recién, de esos multisemillas.
“Que bueno que llegaste, había venido a comprar de ese pan, me dura toda la semana”.
Pagó la diferencia y contenta por la buena casualidad se marchó con su pan bajo el brazo, no sin antes despedirse amablemente del vendedor y del repartidor, o sea yo, en este caso el panadero también 👨🏽🍳
Un sentimiento de orgullo me acompañó mientras pedaleaba 🚴🏽 de regreso al taller. Que mi pan pueda ser preferido frente al pan de una gran empresa, por una persona que no me conoce y a la cual yo tampoco conozco.
Una historia simple, una decisión más de consumo como muchas otras que se toman todos los días, decisiones que significan cosas.
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